miércoles, 24 de junio de 2009

BO, EL PERRO DE OBAMA

Hola, yo soy Bo, el perro de Obama.
Mi intención con ésta misiva es poder aclarar un poco mi situación actual.
Cuando digo que yo soy Bo, esto no quiere decir que este, o sea quien le escribe, sea usted, señor lector. Cuando digo yo soy Bo, quiere decir que mi nombre es Bo. Y no Bo, como los medios de comunicación trataron irresponsablemente de denominarme. El periodismo deja mucho que desear, y ni hablemos del supuesto periodismo progre.
Imagínense que hasta alguno por ahí soltó la noticia en algún medio amarillista, que mi dueño anterior había sido Victor, el hijo de Armando. Armando, el dorima de Isabel. No señores, no tengo absolutamente nada que ver con ese señor, ni con su padre. Y ojalá hubiese sido mascota de la popular pulposa. Que experiencia hubiese sido dromir entre esos pechos. Pero, lamentablemente tengo que decirles que esa información es totalmente falsa.
Es por eso que me veo obligado a tratar de explicarles de mi situación. Para que de una buena vez y por todas, se dejen de hinchar un poco las pelotas conmigo.. Y perdonen mi violencia verbal, pero ya estoy un poco cansado. La exposición fue lo que me produjo ésta inestabilidad emocional. No es fácil. Pónganse ustedes un poco en mi lugar.
Y les digo más, este nombre que poseo hoy, el que las hijas del presidente de EEUU repiten constantemente para llamar la atención, no es el que antes poseía allá, en mi tierra natal. Sí señores, esa es la cuestión fundamental de todo este embrollo que trato de explicarles y desentrañar. Mi nombre antes era Washington. Sí, dirá usted, como otro presi del país del norte, y esa sería una buena apreciación si no fuera que ese Washington en realidad proviene de un país oriental que no es China, ni Japón, o los que fueran, sino que ese país es Uruguay. Sí, señores, yo soy yorugua. Por eso lo de Bo. Allá nosotros tenemos la costumbre de llamar al otro de esa manera. Así como los argentinos, y pronuncio ese nombre bajito, por las dudas, llaman al otro con el popular “Ché”. Y bueno, nosotros decimos “Bo”. Y entonces usted me dirá, y con razón tal vez, que no nota la diferencia entre un bo y el otro. Y entonces yo, como autor de ésta obra, tengo que decirle que si usted es uruguayo, la va a notar. ¿Y como no? Me responderá seguro usted, dispuesto ya a la polémica. Y entonces yo le tengo que contestar que en la pronunciación, en la pronunciación de la cosa, no es lo mismo el Bo yanqui, que el bo rioplatense.
De como llegué a manos de Obama, prefiero no hablar. Siempre fui de preservar mi vida privada. Y más ahora que soy un animal público.
De todas maneras quiero decir que ya extraño mi vida anterior. Mi Tacuarembó querido. La esquina con los chicos con patricias en las manos. La chamarrita. Seguro ahora que soy famoso, el Cuarteto me hace un tema para cagarse de risa de mí, y la Catalina me nombrará en la retirada. Pero seguro no me va a importar, o sí, pero de lo que estoy reseguro es que nunca voy a olvidarlos. Aunque me haya hecho la permanente. Porque yo tengo el pelo lacio ¿Sabían? Pero soy negro, eh. Como Rubenra. Sí, y no me da verguenza decirlo, más negro que Obama, inclusive. Porque el es mestizo. Sí. No es completo, de negro, digo.El otro día estuvo en casa un tal Soros. Y la verdad no me cayó muy bien, el flaco. Demasiado pedante. ¿A quien le ganó ese? Así que de resentido, nomás, le hice pis en la botamanga del pantalón. Por forro. Y después me le hice el simpático. No se iba a animar a pegarle al can del presidente de los EEUU:
Y eso de que soy portuga, por favor, a quien le quieren mentir, éstos yanquis. Nunca negaría mi origen tercermundista. Y con orgullo lo digo. Soy la primera mascota latinoamericana de un presidente de los EEUU. Y lo más interesante de todo ésto, es que creen que tengo cierto pedigreé, y los tipos no saben que soy bien de la calle. Y digo que es interesante porque me quieren cruzar con una perrita divina de acá, y yo me hago el sota. Es un bombocito, la guachita. Blanquita. Suavecita.
Uy, creo que ahí viene uno de los alcahuetes a traérmela. Me estoy yendo. Aclarado queda el tema, y si no bueno, que se le va a hacer. No se puede todo en la vida. Y vamo´ arriba.

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